
La famosa barcaza El Ancón está siendo reinventada en Puerto Rico

Por la costa noreste de Puerto Rico, donde el Río Grande de Loíza conecta con el océano Atlántico, ubica el Colectivo El Ancón de Loíza Incorporado, una modesta estructura de concreto y casa histórica que funge como un epicentro de actividades.
En cualquier día, este centro comunitario de base, llamado así por la ensenada donde se encuentra, abre sus puertas para albergar exhibiciones de arte que celebran artistas afrodescendientes, demostraciones culinarias intergeneracionales, o para que los niños pesquen a lo largo de su muelle como lo han hecho durante generaciones. Desde su interior, se puede escuchar el flujo del río y el sonido de los toques de tambor comunitarios.
Propiedad de la familia Cortijo por más de 100 años, El Ancón fue conocido durante mucho tiempo como la estación donde operaba una barcaza movida por fuerza humana que transportaba gente, caballos, carretas tiradas por bueyes y, a su debido tiempo, automóviles entre Loíza y Piñones.
El Ancón fue una atracción para los visitantes de Loíza, recuerda María Luisa Cortijo. Según los registros del colectivo, sus primeros pasajeros pagaban a la familia 10 centavos por el trayecto. Visitantes de todas las edades venían al pueblo por su belleza natural, sus playas, sus quioscos de comida, entre otros encantos. Las operaciones de la barcaza terminaron en 1986.
Hoy en día, el colectivo que maneja el centro está integrado por dos generaciones de los Cortijo: María Luisa, su hijo, el artista Juan Pablo Vizcaíno, así como por el abogado Andrés Santos Ortiz y otros líderes comunitarios.
“La gente no necesariamente sabe que existe un colectivo El Ancón; lo ven como una familia”, dice Gloriann Sacha Antonetty Lebrón, miembro del colectivo, quien también es fundadora y directora de étnica, una revista y plataforma multimedia con sede en Puerto Rico.
Afirma que operan según una estructura familiar matriarcal, con María Luisa como presidenta de la organización sin fines de lucro. Como la mayor de una tercera generación y una persona respetada y venerada en la comunidad, la labor de María Luisa se trasluce en la misión y los valores del colectivo.
"El espacio sigue sintiéndose más como una familia y comunidad que como una estructura organizada", dice Antonetty Lebrón.
Cuando los lugareños visitan el centro, describe Antonetty Lebrón, les afloran los recuerdos. Recuerdan cuando fueron llevados al muelle de niños y montaron la barcaza por primera vez; o quizá recuerdan el sabor del mejor arroz con ternera que hayan probado jamás, plato cocinado por María Luisa, basado en una receta de su madre, del cual presumirá orgullosa. Como artista, Juan Pablo ha creado mediante videoarte una simulación de la primera barcaza de 1950. Los miembros mayores de la comunidad visitan para compartir la historia con sus familias. La barcaza es un portal de experiencia que comunica el pasado a las futuras generaciones.
Añade Antonetty Lebrón: "Nuestro mayor atributo como centro cultural es la recuperación histórica y el currículo que creamos para volver a contar la historia de El Ancón desde nuestra perspectiva como afrodescendientes."


“El alma y corazón de la comunidad afro-puertorriqueña”
Loíza es un importante enclave de la rica herencia africana del archipiélago. El pueblo ha llegado a conocerse como "La Capital de la Tradición" por su característica cultura afropuertorriqueña, que incluye música bomba y plena, arte popular y platos culinarios africanos.
La historia de Loíza también contiene dolor y violencia: los españoles colonizaron el área en el siglo XVI, esclavizando indígenas y africanos que fueron traídos por la fuerza a la isla. También es un lugar de resistencia: gente que escapó de la esclavitud en otras islas caribeñas colonizadas se estableció en Loíza, lo cual nutre el espíritu de la organización comunitaria de base y la expresión cultural que existe hoy.
“Loíza es un sitio histórico. Antes de que hubiera la conexión entre Loíza y el resto de San Juan, los taínos (los indígenas del Caribe) habían estado cruzando el río por este mismo lugar. Es un lugar sagrado”, dice Juan Pablo.
En el medio de todas estas culturas e historias, el centro juega un papel crucial como punto de encuentro y como lugar seguro para los afrodescendientes de Loíza. A través de su programación, el colectivo ratifica las historias de comunidades integradas por personas que han sido ignoradas o poco estudiadas en la historia de Puerto Rico.
Artist, Colectivo El Ancón de Loíza Incorporado
“Somos trabajadores culturales [y] somos activistas. Amamos nuestra tierra y nuestra gente.”
“Tenemos que proteger nuestros espacios, nuestras comunidades, hasta donde podamos, pues las leyes de conservación de la naturaleza cambian. En estos tiempos incómodos y difíciles, tenemos un legado y una responsabilidad de proteger esta tierra por los ancestros que nos antecedieron y por el amor a nuestra comunidad”, dice Juan Pablo.
Desde 2022, el colectivo ha consolidado su dedicación a desarrollar el centro cultural logrando avances significativos en las operaciones, la programación y la infraestructura. Este año han convertido el hogar de la infancia de María Luisa Cortijo en la Casa Museo Cortijo, llena de fotografías de archivo, artefactos y documentación histórica del legado de El Ancón.
El Colectivo El Ancón ofrece narraciones auténticas por todo Loíza y más allá, replanteando cómo incorporar las voces de las tres generaciones vivientes de la familia Cortijo, integrando nuevas tecnologías en el museo, y continuando el legado de educación y autodeterminación que es tan fundamental para el espíritu sagrado de este lugar de encuentro a orillas del río.



En defensa del futuro de Loíza
Hoy en día, El Ancón es más que una barcaza; para los lugareños es un profundo ecosistema cultural y de recursos que la comunidad sostiene para resistir las fuerzas y presiones sociales y económicas existentes.
El colectivo inauguró un programa de agroecología que capacitó a personas para cultivar de manera independiente alimentos para sus propias comunidades. En coordinación con la pescadería y restaurante local Pescadería Brisas del Río, el Colectivo El Ancón también desarrolló un programa de educación sobre el agua con un biólogo marino y enseñó a los jóvenes a pescar y atrapar cangrejos en los lechos del río. Ambas organizaciones esperan recuperar lo que alguna vez fue una actividad célebre a orillas del río y que, a su vez, proporcionaba alimento a la comunidad.
Los miembros del colectivo afirman que esperan diseñar y construir una nueva barcaza centrada en las personas para atraer visitantes al centro histórico de Loíza y, en última instancia, crear un destino cultural con perspectiva antirracista que enseñe sobre la riqueza de la historia y las tradicionales locales. Esto también proporcionaría un desarrollo económico muy necesitado a las pequeñas empresas sociales y creativas de la zona.


A medida que el cometido del colectivo sigue evolucionando, sus miembros expresan su compromiso con la misión original de El Ancón.
“Somos trabajadores culturales [y] somos activistas. Amamos nuestra tierra y nuestra gente”, dice Juan Pablo. “Hemos estado defendiendo nuestras comunidades y playas del desarrollo excesivo, e impactando la comunidad con el compromiso de abordar sus retos”.
Grant insight
Colectivo El Ancón de Loíza Incorporado
Colectivo El Ancón de Loíza Incorporado received a grant of $700,100 in December 2022 through Mellon's Presidential Initiatives grantmaking.
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